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Tierra-patria
Edgar Morin
Con la colaboración de Anne-Brigitte Kern
Estamos ya en el siglo quinto de la Era Planetaria. Resurgen fuerzas de barbarie, pero un sentimiento nuevo de solidaridad mundial. Los síntomas de muerte y nacimiento se confunden, y en esta situación a la vez agónica y compleja, se hace patente el genuino problema de fondo: la impotencia de la humanidad para llegar a ser una verdadera humanidad.
En un tiempo de desprestigio de las utopías, el autor nos propone una reforma de nuestro pensamiento, una nueva definición de las finalidades terrestres, una refundación antropolítica.
Tierra-patria es así un libro a la vez lúcido y profético, una voz tremendamente incitante para una era de incertidumbre. Nada garantiza que el progreso siga, pero cabe una nueva toma de conciencia. Conocemos el árbol genealógico del hombre, su identidad terrestre, su pertenecia a esa minúscula película de vida que cubre a un minúsculo planeta perdido en el universo.
La toma de conciencia de nuestra comunidad de destino terrestre es el acontecimiento clave de este fin de siglo y de milenio.
Edgar Morin
Con la colaboración de Anne-Brigitte Kern
Estamos ya en el siglo quinto de la Era Planetaria. Resurgen fuerzas de barbarie, pero un sentimiento nuevo de solidaridad mundial. Los síntomas de muerte y nacimiento se confunden, y en esta situación a la vez agónica y compleja, se hace patente el genuino problema de fondo: la impotencia de la humanidad para llegar a ser una verdadera humanidad.
En un tiempo de desprestigio de las utopías, el autor nos propone una reforma de nuestro pensamiento, una nueva definición de las finalidades terrestres, una refundación antropolítica.
Tierra-patria es así un libro a la vez lúcido y profético, una voz tremendamente incitante para una era de incertidumbre. Nada garantiza que el progreso siga, pero cabe una nueva toma de conciencia. Conocemos el árbol genealógico del hombre, su identidad terrestre, su pertenecia a esa minúscula película de vida que cubre a un minúsculo planeta perdido en el universo.
La toma de conciencia de nuestra comunidad de destino terrestre es el acontecimiento clave de este fin de siglo y de milenio.
Formatos disponibles
Datos del libro
Traducción: Manuel Serrat Crespo
Colección: Ensayo
Ref.: 240
Libro impreso
ISBN: 9788472452848
Páginas: 232
Tamaño: 20 x 13
Autor
Edgar Morin (n. 1921) fue miembro del Partido Comunista Francés durante la Resistencia a la ocupación nazi en Francia.
Firme defensor de un socialismo humanista y libre de dogmas, ha iniciado un replanteamiento de la teoría y la acción revolucionarias alejado de las consignas comunistas dominantes. Inconformista y heterodoxo, Morin gesta una obra imprescindible donde las ideas políticas le llevan a elaborar una antroposociología con raíces en el mundo físico y biológico.
En Kairós ha publicado El paradigma perdido, El hombre y la muerte, Para salir del siglo XX, Tierra-Patria, Mis demonios y Autocrítica.
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Con la colaboración de Anne-Brigitte Kern
Estamos ya en el siglo quinto de la Era Planetaria. Resurgen fuerzas de barbarie, pero un sentimiento nuevo de solidaridad mundial. Los síntomas de muerte y nacimiento se confunden, y en esta situación a la vez agónica y compleja, se hace patente el genuino problema de fondo: la impotencia de la humanidad para llegar a ser una verdadera humanidad.
En un tiempo de desprestigio de las utopías, el autor nos propone una reforma de nuestro pensamiento, una nueva definición de las finalidades terrestres, una refundación antropolítica.
Tierra-patria es así un libro a la vez lúcido y profético, una voz tremendamente incitante para una era de incertidumbre. Nada garantiza que el progreso siga, pero cabe una nueva toma de conciencia. Conocemos el árbol genealógico del hombre, su identidad terrestre, su pertenecia a esa minúscula película de vida que cubre a un minúsculo planeta perdido en el universo.
La toma de conciencia de nuestra comunidad de destino terrestre es el acontecimiento clave de este fin de siglo y de milenio.
Ensayo de bioantropología
Edgar Morin
A diferencia de una antropología que disocia al hombre del animal, se quiere realizar aquí la articulación entre lo biológico y lo antropológico.
A diferencia de una antropología que opone Naturaleza y Cultura, se expone aquí que la clave de la cultura está en nuestra naturaleza y que la clave de nuestra naturaleza está en la cultura.
A diferencia de una antropología que se limita a las sociedades arcaicas, se busca aquí al hombre a través de sus múltiples "nacimientos", desde sus orígenes (hominización) hasta su devenir contemporáneo.
A diferencia de una antropología que no ve al homollamado sapiens más que bajo los rasgos unidimensionales de un técnico razonable -sin tener en cuenta que son sus predecesores, y no él, quienes han elaborado las herramientas, el lenguaje y la cultura- se muestra aquí que este hombre aporta al mundo el mito, la magia, la desmesura y el desorden, y que su más profunda originalidad es la de ser un animal dotado de sinrazón.
A diferencia de una antropología que oscila entre la unidad sin diversidad y una diversidad sin unidad, se intenta establecer aquí cómo el principio de unidad contiene el principio de diversidad y de evolución. Más allá del biologismo, concepción insular y sobrenatural del hombre, se propone aquí una teoría abierta de la naturaleza humana, fundada sobre la idea de auto-organización y sobre una lógica de la compeljidad. Esta teoría no solamente se abre hacia la "lógica de lo vivo" sino también hacia los problemas fundamentales de una política del hombre.
Edgar Morin
Morin ha realizado en esta obra uno de los objetivos científicos más brillantes: devolverle al hombre su unidad, acabar con todas las barreras que separan al "hombre-cultura" de la "vida-naturaleza", y a ésta, de la "física-química".
La muerte introduce la ruptura más radical y definitiva entre el hombre y el animal. Se puede decir que el hombre es el animal desde que entierra a sus muertos, siendo en ese momento cuando comienzan las creencias religiosas: el otro mundo. La magia, la brujería, el espiritismo, los chamanes, las creencias en la otra vida, en la resurrección, en la inmortalidad, nacen del intento humano de resolver el problema de la muerte.
Las ciencias del hombre han soslayado sistemáticamente la cuestión. Con una agilidad sorprendente Morin aborda, partiendo de la biología, la problemática antropológica de la muerte, las concepciones que de ella tuvo el hombre primitivo, sus cristalizaciones históricas y esta contemporánea "crisis de la muerte", que relaciona con la crisis de la individualidad; es decir, mediante un sistema abierto, interdisciplinario, se ocupa de las cuestiones antropológicas, históricas, sociológicas, psicológicas, filosóficas y políticas.
Edgar Morin
El presente libro tenía que titularse Yo no soy de los vuestros, en clara alusión al inconformismo, independencia y heterodoxia de su autor. Edgar Morin ha optado, finalmente, por el título de Mis demonios porque ha querido reconocer los suyos propios, los que han inspirado y conducido toda su obra y toda su vida.
Mis demonios es, así, un libro a la vez de confesión y credo, una fascinante autobiografía intelectual en torno a las obsesiones, las dudas, los grandes temas del pensador que más ha contribuido, en nuestro tiempo, al estudio de la complejidad organizada. Y desorganizada.
Como Nietzsche, Edgar Morin ha puesto en sus escritos su vida, aunque reconoce que hay una parte "inexplicable" en todo. Mis demonios es, también, un libro de ética, de auto-ética. Y es, sobre todo, una síntesis espléndida de la obra de un autor que ha elaborado, precisamente, una de las síntesis más globales de nuestro tiempo.
«Me siento abierto a ideas que se contradicen las unas a las otras, y me percibo interiormente libre.» Los demonios de Edgar Morin se han contradicho entre sí, y de ahí la paradoja, y de ahí la libertad. El hombre que a los 50/60 años volvió a repensarlo todo, nos ofrece aquí el testimonio apasionante de su visión final del mundo: es la voz del escritor, del historiador, del filósofo, del sociólogo, del antropólogo; es el testimonio apasionante de una intensa experiencia vital e intelectual.