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Los amores diurnos
Francisco Umbral
He aquí un texto que no tiene género determinado. Libro abierto e inclasificable, poema-ensayo-novela-dietario, rueda de iluminaciones en torno a una figura de mujer, lejos del viejo psicologismo, retrato que se completa con la intuición, narración que avanza a través de la ambigüedad y la pluralidad de significados. Erotismo, lirismo, coloquialismo, intimismo, surrealismo se entrecruzan en una permanente exploración hacia los límites de la condición humana: una especie de diario diurno de un amor nocturno (es decir, onírico), una especie de amor diurno de unos sueños que viven de lo nocturno.
He aquí un Francisco Umbral nuevo, poético/pornográfico, que escribe con todo su cuerpo, con toda su memoria, y también con todo lo que ha olvidado. La raíz poética del texto no procede sólo de su forma sino también de su configuración global. Todo el libro es una metáfora del sexo que va segregando metáforas colindantes: el pene como metáfora, la defecación como metáfora, la sodomización de la mujer como metáfora. Hay una clave permanentemente metafórica, poética en su origen: éste es un ejercicio literario que quiere terminar con muchas ficciones. Da ahí la recuperación de las zonas y funciones más malditasdel cuerpo humano, a través del lenguaje más directo y callejero, lenguaje de tapia. Umbral deja a Freud en el drugstore y reclama la devolución de todo lo que se había vuelto rígido en los moldes de una cultura desgastada.
He aquí, en suma, una obra maestra de desolación y ambivalencia, un texto infinitamente fugaz, un formidable forcejeo con el lenguaje, un modo nuevo de explorar y de escribir.
Francisco Umbral
He aquí un texto que no tiene género determinado. Libro abierto e inclasificable, poema-ensayo-novela-dietario, rueda de iluminaciones en torno a una figura de mujer, lejos del viejo psicologismo, retrato que se completa con la intuición, narración que avanza a través de la ambigüedad y la pluralidad de significados. Erotismo, lirismo, coloquialismo, intimismo, surrealismo se entrecruzan en una permanente exploración hacia los límites de la condición humana: una especie de diario diurno de un amor nocturno (es decir, onírico), una especie de amor diurno de unos sueños que viven de lo nocturno.
He aquí un Francisco Umbral nuevo, poético/pornográfico, que escribe con todo su cuerpo, con toda su memoria, y también con todo lo que ha olvidado. La raíz poética del texto no procede sólo de su forma sino también de su configuración global. Todo el libro es una metáfora del sexo que va segregando metáforas colindantes: el pene como metáfora, la defecación como metáfora, la sodomización de la mujer como metáfora. Hay una clave permanentemente metafórica, poética en su origen: éste es un ejercicio literario que quiere terminar con muchas ficciones. Da ahí la recuperación de las zonas y funciones más malditasdel cuerpo humano, a través del lenguaje más directo y callejero, lenguaje de tapia. Umbral deja a Freud en el drugstore y reclama la devolución de todo lo que se había vuelto rígido en los moldes de una cultura desgastada.
He aquí, en suma, una obra maestra de desolación y ambivalencia, un texto infinitamente fugaz, un formidable forcejeo con el lenguaje, un modo nuevo de explorar y de escribir.
LIBRO DESCATALOGADO
Datos del libro
Colección: Kairós literatura
Ref.: 91
Libro impreso
ISBN: 9788472451032
Páginas: 224
Tamaño: 20x13
Autor
Francisco Umbral (1932-2007) fue poeta, periodista, biógrafo, ensayista y novelista.
Su producción narrativa, en la que resaltan los aspectos autobiográficos, es extensa. Destacan Los amores diurnos y Fábula del falo (publicados por Kairós).
Desde 1985 inició una serie de novelas sobre los hechos más importantes de la historia de España en el siglo XX, a semejanza de los Episodios nacionales de Benito Pérez Galdós para el siglo XIX.
Entre otros muchos premios, obtuvo el Premio Miguel de Cervantes en el año 2000.
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He aquí un Francisco Umbral nuevo, poético/pornográfico, que escribe con todo su cuerpo, con toda su memoria, y también con todo lo que ha olvidado. La raíz poética del texto no procede sólo de su forma sino también de su configuración global. Todo el libro es una metáfora del sexo que va segregando metáforas colindantes: el pene como metáfora, la defecación como metáfora, la sodomización de la mujer como metáfora. Hay una clave permanentemente metafórica, poética en su origen: éste es un ejercicio literario que quiere terminar con muchas ficciones. Da ahí la recuperación de las zonas y funciones más malditasdel cuerpo humano, a través del lenguaje más directo y callejero, lenguaje de tapia. Umbral deja a Freud en el drugstore y reclama la devolución de todo lo que se había vuelto rígido en los moldes de una cultura desgastada.
He aquí, en suma, una obra maestra de desolación y ambivalencia, un texto infinitamente fugaz, un formidable forcejeo con el lenguaje, un modo nuevo de explorar y de escribir.
Francisco Umbral
El falo es fabuloso, en el arte, en la religión, pero nadie habría escrito una fábula del falo, que se sepa.
El falo es una cosa de la que nunca se habla.
Falo ausente es el falo que la sociedad convencional, por tenerlo tan presente, decide ignorar. (...)
Con la literatura (que no es exactamente la cultura, sino quizá todo lo contrario) el púber se reconoce en el falo/Baudelaire, como lo llamamos aquí. Porque es el falo de conducta irregular y porque, probablemente, era el falo del poeta. (...)
El falo, falible o no falible, siempre compensa y remedia su falibilidad mediante la fantasía. El falo tiene imaginaciones que la imaginación (racional) ignora. (...)
El falo de la postmodernidad es un falo azaroso, e incluso delincuente, no ya ritual, como durante siglos, según el rito fecundante y macho de tantas culturas, según el rito sabatino de los matriomonios burgueses. (...)
Frente a tanta represión no institucionalizada (la institucionalizada es lo de menos), voy a erigir aquí el caso de la mujer fálica, que no es para nada la lesbiana, sino la hembra de conducta social/sexual agresiva, macho.
Y me serviré para ello, como para tantos otros temas por los que va viajando el falo en esta fábula, lo mismo de la noticia de prensa que del dato histórico o prehistórico.
(Fragmentos de la Introducción de Fábula del falo)
Con este ensayo lírico, alocado y postmachista -ejercicio de libertad intelectual sin precedentes-, alcanza Francisco Umbral una auténtica cima creadora/destructora.