Las cualidades mentales asociadas a la atención plena correcta

Como explica Dokushô Villalba en Atención plena. Mindfulness basado en la tradición budista, la atención plena es considerada en el budismo como una práctica saludable, es decir, una práctica enfocada en el bien y en la felicidad, tanto de uno mismo como de los demás, esto es, una herramienta al servicio de la liberación del dolor y el sufrimiento. Tal liberación no puede ser alcanzada con el simple entrenamiento en el enfoque y la concentración, sino que requiere el desarrollo de otras cualidades asociadas a la atención plena. Compartimos este fragmento del libro con las cualidades de la Atención plena desde la tradición budista.

1. Samatha, concentración

La concentración puede ser definida como la persistencia del enfoque en un objeto dado. Esta es la cualidad básica que todo meditador debe desarrollar inicialmente y mantener a lo largo de toda su vida. La ecuanimidad es la cualidad asociada a la práctica de samatha, el aquietamiento mental, su fruto. Sin concentración estable y ecuánime no puede darse una observación profunda.

2. Vipassana, observación profunda

Los estados de concentración son la base imprescindible sobre la que se desarrolla la cualidad de la observación. Esta observación no es la observación convencional. En esta última persiste la dualidad sujeto‐observador/objeto‐observado. En vipassana, esta dualidad desaparece. Lo que caracteriza el estado de vipassana es la superación de la dualidad sujeto‐objeto.

3. Vitakka, indagación u observación persistente

La indagación hace que la concentración y la observación se vuelvan cada vez más profundas, hasta el punto de permitirnos ver las causas reales, y hasta entonces ocultas, del dolor y el sufrimiento. Vitakka implica no quedarse simplemente en los síntomas ni en su disolución superficial, sino penetrar profundamente en las raíces.

4. Viçara, evaluación o discernimiento

En todo el proceso de entrenamiento necesitamos evaluar la exactitud de la práctica y sus frutos. Por ejemplo, «¿es apropiado el propósito con el que practico?». O: «¿en este momento, me encuentro en un estado de atención plena o no?».

5. Vivekajam, diferenciación cognitiva y desidentificación emocional del objeto

Para poder observar con ecuanimidad un objeto dado, la conciencia necesita diferenciarse cognitivamente y desidentificarse emocionalmente de él.

6. Attapa, esfuerzo continuado

No basta con practicar estas cualidades un día o dos, o solo un rato durante nuestra meditación, sino que necesitamos mantener un esfuerzo sostenible y continuado, día tras día, durante toda la vida, para que se produzca la siguiente cualidad.

7. Sampajanna, la conciencia clara o la plena conciencia

Esta conciencia plena del objeto es el resultado y el fruto maduro del cultivo de la atención plena correcta junto a la totalidad de las seis cualidades anteriormente nombradas.

Es la cualidad de sampajanna, este estado de conciencia plenamente despierto, el que al final conduce a la experiencia de pitisukha, la felicidad‐gozo sensorial y suprasensorial, es decir, a la liberación del dolor y el sufrimiento.

Anterior
Anterior

Las cuatro grandes emociones saludables y sus contrarias según la tradición budista

Siguiente
Siguiente

Habitar el presente desde el mindfulness, por Jon Kabat-Zinn