Formato disponible
Datos del libro
Colección: Ensayo
Ref.: 1139
Libro impreso
ISBN: 978-84-1121-234-2
Páginas: 240
Tamaño: 13 x 20
Libro digital
ISBN: 978-84-1121-273-1
Formato: epub
DRM: Sin
Védica, sãmkhya y budista
El universo es un organismo vivo. No tiene leyes, sino hábitos. Esa es la gran intuición de la cosmología budista. A ella se añade otra, que proviene del pensamiento védico y que hereda el sāṃkhya: la mente no es la conciencia. La naturaleza está hecha de la materia sutil de la mente, una mente extendida, que dialoga constantemente con una conciencia que lo permea todo, que no puede entenderse según las directrices del espacio y el tiempo.
El cosmos experimenta procesos cíclicos de creación y disolución que se desarrollan en función de la evolución espiritual de los seres que lo habitan. En la época védica, el universo primordial es sonido puro, precursor de la luz, la música como madre de la astronomía y la biología.
En el sāmkhya, el universo se llena de testigos ocultos a los que la naturaleza, en su infinita capacidad de creación y diversificación, trata de complacer. La conciencia, pura y sin contenido, se deja seducir por la naturaleza. Para el budismo, el espacio no se distribuye mediante fuerzas concéntricas como la gravedad, sino mediante las excentricidades de la vida psíquica.
Védica, sãmkhya y budista
El universo es un organismo vivo. No tiene leyes, sino hábitos. Esa es la gran intuición de la cosmología budista. A ella se añade otra, que proviene del pensamiento védico y que hereda el sāṃkhya: la mente no es la conciencia. La naturaleza está hecha de la materia sutil de la mente, una mente extendida, que dialoga constantemente con una conciencia que lo permea todo, que no puede entenderse según las directrices del espacio y el tiempo.
El cosmos experimenta procesos cíclicos de creación y disolución que se desarrollan en función de la evolución espiritual de los seres que lo habitan. En la época védica, el universo primordial es sonido puro, precursor de la luz, la música como madre de la astronomía y la biología.
En el sāmkhya, el universo se llena de testigos ocultos a los que la naturaleza, en su infinita capacidad de creación y diversificación, trata de complacer. La conciencia, pura y sin contenido, se deja seducir por la naturaleza. Para el budismo, el espacio no se distribuye mediante fuerzas concéntricas como la gravedad, sino mediante las excentricidades de la vida psíquica.
Colección: Ensayo
Ref.: 1139
ISBN: 978-84-1121-234-2
Páginas: 240
Tamaño: 13 x 20
ISBN: 978-84-1121-273-1
Formato: epub
DRM: Sin
Juan Arnau es astrofísico, doctor en filosofía sánscrita y profesor en las universidades de Michigan y Barcelona. Es autor de Antropología del budismo, La medicina india, La palabra frente al vacío. Filosofía de Nâgârjuna y de las ediciones críticas de las principales obras de Nâgârjuna: Fundamentos de la vía media y Abandono de la discusión.
Según las fuentes del Ayurveda
El ayurveda lleva practicándose en India desde hace más de dos milenios. La medicina india es a la vez un arte de la curación y un modo de vida. Una ciencia que atiende por igual al cuerpo, la mente y el espíritu y donde la armonía con el entorno y equilibrio de los afectos resultan indispensables para la vida plena y saludable. Como sistema holístico, el ayurveda incide en los factores que causan las dolencias y no sólo en sus síntomas, adaptando sus tratamientos a la constitución de cada persona y requiriendo el compromiso y la participación activa del paciente.
Por primera vez presentamos en español un estudio profundo sobre las fuentes originales de esta tradición milenaria. El volumen analiza, entre otros temas, la embriología, la relación de los sueños con la salud, la enajenación mental, la educación médica, la incidencia del comportamiento psíquico, ético y afectivo en el cuerpo y la contribución budista al conocimiento médico en la antigüedad.
Antropología del budismo es una fascinante inmersión en la conversación que viene ocurriendo en el budismo desde hace más de dos milenios. El autor interpreta los ejes centrales de este diálogo mediante nueve entradas que nos acercan a la forma de vida de los budistas, a su particular concepción de lo humano y que son una invitación al despertar budista.
1) La existencia; que abarca a todos los seres vivos, desde las larvas hasta los dioses. 2) El deseo; energía sagrada que mueve a los seres y a la naturaleza entera. 3) Las ideas; inagotable manantial del deseo y sus ilusiones. 4) La vacuidad; sosiego de las ambiciones de la representación conceptual. 5) El lenguaje simbólico y hermético; palabras de liberación que buscan la liberación de las palabras. 6) Los medios hábiles; que oscilan entre la elocuencia persuasiva y el despliegue de maravillas y prodigios. 7) La meditación; que propone un diálogo entre el cuerpo y la mente y aspira a pensar sin pensamientos. 8) El nirvana; inseparable de la noción de poder, que despierta a los seres de su letargo. Y, finalmente, 9) el ideal humano (bodhisattva); que hace del discernimiento y la compasión su aliento, y no escapa del mundo, sino que permanece en él para hacerlo más habitable.
Védica, sãmkhya y budista
Juan Arnau
El universo es un organismo vivo. No tiene leyes, sino hábitos. Esa es la gran intuición de la cosmología budista. A ella se añade otra, que proviene del pensamiento védico y que hereda el sāṃkhya: la mente no es la conciencia. La naturaleza está hecha de la materia sutil de la mente, una mente extendida, que dialoga constantemente con una conciencia que lo permea todo, que no puede entenderse según las directrices del espacio y el tiempo.
El cosmos experimenta procesos cíclicos de creación y disolución que se desarrollan en función de la evolución espiritual de los seres que lo habitan. En la época védica, el universo primordial es sonido puro, precursor de la luz, la música como madre de la astronomía y la biología.
En el sāmkhya, el universo se llena de testigos ocultos a los que la naturaleza, en su infinita capacidad de creación y diversificación, trata de complacer. La conciencia, pura y sin contenido, se deja seducir por la naturaleza. Para el budismo, el espacio no se distribuye mediante fuerzas concéntricas como la gravedad, sino mediante las excentricidades de la vida psíquica.