¿Cuál ha sido la extensión de la práctica del mindfulness en el mundo?

Javier García Campayo es profesor de Psiquiatría en la Universidad de Zaragoza y director del Master de Mindfulness, pionero sobre este tema en una universidad española.

Marcelo Demarzo es Profesor en la Universidad Federal de Sao Paulo, Brasil, donde también dirige el único master sobre Mindfulness de América Latina.

En su libro ¿Qué sabemos del mindfulness? los dos expertos recopilan y analizan prácticamente toda la evidencia científica acumulada en los casi cuarenta años de la existencia de los programas modernos de mindfulness. En este fragmento del libro visitan los campos de la educación, la salud o la política para resumir el alcance de la práctica del mindfulness en todos ellos.

Son muchos los aspectos del desarrollo del mindfulness en los que podríamos centrarnos, por lo que elegiremos solo ciertos aspectos documentados bibliográficamente. Algunos de los más importantes son el desarrollo del propio programa MBSR y los estudios científicos sobre mindfulness y su impacto en la salud, la educación y la política. También analizaremos los costes de la revolución mindfulness.

Extensión del programa de mindfulness

El MBSR fue diseñado en 1979, en el Centro Médico de la Universidad de Massachusetts, y ha sido el programa de mindfulness más estudiado y utilizado.

Jon Kabat-Zinn, creador de este programa, fundó en 1995 el Centro de Mindfulness, donde durante veintidós años se han beneficiado más de 24.000 pacientes. Además, se han entrenado más de 14.000 profesionales de salud para implementar el programa MBSR alrededor del mundo. Según datos de un informe del Centro de Mindfulness, este facturó 1,7 millones de dólares en 2014 solamente por los ingresos generados por el programa MBSR. En el año 2015 existían ya más de 740 centros médicos, hospitales y clínicas en el mundo que implementaban el programa MBSR (University of Massachusetts Medical School, 2015). La consecuencia es que miles de personas en el mundo han recibido un programa de mindfulness. Todos ellos, en algún momento de su vida, han practicado meditación de forma continuada durante algún tiempo, y algunos de ellos continuarán haciéndolo. Una de las características del mindfulness es que se convierte en un estilo de vida, y la persona dedica cierto tiempo diario a la práctica. Entre los practicantes, hay miles de clínicos, investigadores y científicos, dedicados a la extensión del mindfulness en su vida profesional.

Estudios científicos sobre el mindfulness

El periódico digital The Washington Free Beacon publicó en 2014 un análisis de 81 estudios sobre mindfulness, realizados por el Instituto Nacional de Salud de los Estados Unidos (NIH por sus siglas en inglés), que en conjunto representan un gasto de 100,2 millones de dólares (Harrington, 2014). Actualmente existen más de 4.500 estudios científicos sobre mindfulness y otras prácticas contemplativas. Tan solo en el año 2016 se publicaron 667 estudios de acuerdo con la Asociación Americana de Investigación en Mindfulness (AMRA, 2016).

El mindfulness se ha convertido en uno de los campos de investigación más importantes en neurociencias, con una gran evidencia científica sobre sus aplicaciones en diferentes campos. Actualmente existe una importante corriente de colaboración entre la ciencia y las enseñanzas budistas.

Son múltiples los libros sobre este tema (Hasenkamp y White, 2017). Todo el movimiento del Instituto Mente y Vida, fundado en 1991 por el Dalai Lama y Francisco Varela, trata de acercar ciencia y budismo mediante conferencias, congresos y becas de investigación (véase www.mindandlife.org).

La calidad de la investigación ha seguido una curva similar. Podría decirse que el nivel es mixto, como ocurre en todos los campos de conocimiento, pero en los últimos años está siendo cada vez más riguroso, y pueden encontrarse publicaciones sobre mindfulness en revistas de alto impacto (Kuyken y cols., 2016). Uno de los factores que aceleró este impacto científico a partir del año 2000 fue el desarrollo de la terapia cognitiva basada en el mindfulness (MBCT en inglés). Otra de las razones fue el progresivo mayor interés de los neurocientíficos en los efectos neuronales de la meditación. De esta forma se han analizado probables mecanismos de acción, como la regulación de la atención, la regulación emocional, la toma de perspectiva, la interconexión social o la neurobiología interpersonal, así como los cambios en las redes y regiones cerebrales.

Por último, otro factor para la difusión científica del mindfulness ha sido la aparición de revistas científicas específicas como Mindfulness, o números especiales sobre el tema en otras revistas y una mayor financiación de este tema por parte de las agencias científicas.

Salud

En el año 2000, en el Reino Unido se diseñó la terapia cognitiva basada en el mindfulness para la depresión (MBCT), (Teasdale y cols., 2000) y desde 2004 este programa forma parte de su sistema de salud pública. A partir de 2009 el uso de la MBCT posee estatus prioritario para el tratamiento de la depresión (National Institute for Health and Care Excellence, 2009; Pryfyssol Bangor University, 2017). En el año 2007, la revista Time publicó un estudio que revelaba que los estadounidenses gastaron cuatro mil millones de dólares durante 2007 en medicina alternativa relacionada con el mindfulness (Pickert, 2014). Por lo anterior, no es de extrañar que el reporte nacional de salud de 2012 haya revelado que dieciocho millones de personas, el equivalente al 8% de población adulta en Estados Unidos, utilizan algún tipo de meditación como el mindfulness para mejorar su salud (Barnes y cols., 2017). Epstein (2017) realizó un análisis completo del uso del mindfulness en la práctica médica.

Educación

En 2016, el Reino Unido inició el macroproyecto MYRIAD (Mindfulness y Resiliencia en Adolescentes), dirigido por los profesores Mark Williams y Willem Kuyken de la Universidad de Oxford, para evaluar durante siete años el coste-beneficio de incluir el mindfulness en el currículum de las escuelas, así como los mecanismos neurocognitivos asociados. Se estudiarán longitudinalmente, mediante un ensayo controlado aleatorizado, a 5.700 adolescentes de 76 escuelas británicas. Es el mayor estudio internacional sobre el tema financiado con 6,4 millones de libras esterlinas (Oxford Mindfulness Centre, 2016; Kuyken y cols., 2017). Desde 2016, por lo menos el 30% de las escuelas de medicina en Estados Unidos incluyen el mindfulness en sus planes curriculares. Por si esto fuera poco, el 79% de ellas promueven algún tipo de actividad relacionada con este tipo de meditación (Barnes y cols., 2016).

Política

En Estados Unidos, el congresista Tim Ryan, representante del estado de Ohio y que sigue todavía en ejercicio, escribió el libro A Mindful Nation (Ryan, 2012). En el libro reflexiona sobre la importancia de extender el mindfulness en un país como Estados Unidos en todos los ámbitos y el impacto que supondría a nivel del país e, incluso, internacional. El libro de Ryan inspiró el título del documento interparlamentario británico titulado también Minful Nation (2015). En él se recomendaban iniciativas en cuatro áreas de interés nacional: cuidados de salud, educación, negocios/ innovación y justicia. Nada similar había ocurrido anteriormente. Actualmente, la idea está cuajando en parlamentarios de otros países para lanzar una iniciativa global de mindfulness (The Mindfulness Initiative, 2015). El Parlamento británico ha desarrollado un programa de ocho semanas para miembros del Parlamento. En 2016 ya habían seguido el programa 140 parlamentarios. Un programa similar está empezando a desarrollarse en otros parlamentos europeos, así como de Australia, Canadá, etc.

Costes de la revolución mindfulness (Kabat-Zinn, 2017)

Debido a la gran expansión del mindfulness en los últimos años, era inevitable que fuese comercializado y devaluado, y que fuera usado por individuos que no realizan una práctica personal para obtener beneficios de algún tipo. También ha generado un gran interés en los medios de comunicación, lo que a menudo hace que se desvirtúe el mensaje original.

También era inevitable que la «revolución mindfulness» fuese criticada por otros de forma reactiva, quizá sin entender la completa dimensión de este fenómeno, y el potencial de mindfulness como un elemento transformador de la sociedad, con grandes implicaciones sociales y políticas (Kabat-Zinn, 2011).

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