Sobre la quema del Corán
14 septiembre 2010
La opinión de Abdelmumin Aya
El autor de El secreto de Muhammad y El islam no es lo que crees (que publicaremos en octubre) nos hizo este comentario a propósito de la difundidísima intención por parte de un pastor de los Estados Unidos de quemar ejemplares del Corán. A continuación, reproducimos su opinión.
Comuniqué al sheij Hamid la noticia que acababan de dar en televisión de que un pastor evangélico iba a quemar un Corán en los Estados Unidos. El sheij escuchó atentamente y luego me dijo: “¿Para qué?”. No se indignó, no maldijo; sólo me miró y dijo “¿Para qué?”. Como si yo lo supiera y él no. Pero, en realidad, todos sabemos el “para qué”, no de ese suceso, pues aún no ha habido suceso alguno.
La noticia no es que alguien haya quemado un Corán, sino que alguien ha amenazado con hacerlo. Si hay alguien tan insensato como para amenazar con quemar un Corán ¿por qué se transforma en noticia? ¿Se está poniendo a prueba la capacidad de indignación de los musulmanes? ¿Para medir qué o para provocar qué?
La indignación de los musulmanes es una recurrencia fácil en la geoestatregia política de hoy día, pero también en el mundo mediático. En su tiempo, ya el profeta Muhammad sufría continuas provocaciones de sus conciudadanos. Cuando hacía sus oraciones, a veces algunos le molestaban con gritos y burlas. En cierta ocasión, mientras estaba postrado en adoración, llegaron a verter sobre él un montón de desperdicios. Pero el profeta Muhammad no perdía los nervios. Si le insultaban llamándole “El tarado” en lugar de “El alabado”, palabras muy parecidas en árabe, él contestaba sonriendo: “Están insultando a otro que no soy yo”.
Yo recomiendo a los musulmanes que no dejen que nadie juegue con sus nervios ni con su tiempo. Que estén en lo que deben estar.
Comentarios [1]
1 Gerardo Morales García - 16/09/10 a las 04:30:10
Así debe ser. Ese pastor intuye que con esas palabras puede hacerse famoso por un día, además de provocar la ira de quienes puedan sentir ira. Por supuesto que detrás de ese pastor hay algo más que fama y mala intención. Pero darle importancia es darle poder. Es linda esa frase: estar en lo que se debe estar. Es un gran consejo.