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¿La iluminación se busca o se encuentra?

22 noviembre 2010

En sus últimos libros, Mariana Caplan y Jeff Foster parecen tener ideas muy distintas al respecto. Pero si lo pensamos un poco más, tal vez ambos autores tengan más puntos en común de lo que parece.

Para Caplan, según puede leerse en Con los ojos bien abiertos, la senda espiritual tiene sus baches y dificultades, y por eso se necesita del discernimiento para lograr una vida espiritual auténtica.

En Una ausencia muy presente Foster propone una nueva posibilidad: la de la libertad absoluta aquí y ahora, la de sumergirse en el amor incondicional del momento presente y dejar de buscar.

¿Dos visiones contrapuestas o complementarias?

Comentarios [8]

1 caesar - 24/11/10 a las 20:55:34

Estos dos libros que recomiendas parecen interesantes, me los apunto para mis próximas lecturas.

En principio parece que se plantea ahí un tema ya viejo en estas cuestiones del despertar, que se suscitan en algunas tradiciones como el zen y otras: ¿despertar súbito o progresivo? ¿Una ética previa o bien la verdadera ética ha de ser un producto genuino de la conciencia despierta? En suma: dualidad o no dualidad… En la tradición índica ese problema se solucionó porque ambos darsanas eran considerados caminos ortodoxos y compatibles. En occidente parecen, como todo lo nuestro, visiones reñidas e incompatibles…
Un saludo y gracias.

2 César Bacale - 24/11/10 a las 21:34:03

Complementarias, por supuesto.
Una cosa, el camino, sus baches, la sadhana espiritual, sea la que sea, lleva a la otra, la rendición aqui y ahora.
Ademas no solo son complementarias, sino que son mutuamente necesarias, una actualiza a la otra, en una retroalimetación constante.
La primera sola no lleva a ninguna parte, porque se basa en el esfuerzo.
La segunda presupone una gratuidad o gracia que ha de ser probada o templada en un camino vital auténtico, que siempre consta de baches y dificultades.
La primera sola, coincidente con el camino del guerrero, conduce a un ascetismo esteril y a la sequedad espiritual.
La segunda sola, coincidente con el camino del puer aeternus,conduce a una falsa realizacion de la no-dualidad. A un eden inmaduro y no responsable de las realidades del mundo.
El verdadero camino espirutual se nutre tanto de la contingencia humana, como de la gracia divina. Hombre y puer se dan la mano, dia a dia. No hay otra forma.
Para llegar a la verdadera no dualidad es necesario haber aprendido a cabalgar sobre los caballos de los opuestos, es decir, conocer todos los vericuetos de la mente dual.
La no dualidad es la ultima fase del camino, pero por lo general no es posible llegar alli sin realizar antes un duro camino, que paradójicamente se convierte, por todo el trabajo hecho, por gracia, en pura gracia, en ese amor incondicional que rebosa para todos. Cierto es que este amor esta siempre disponible, pero no de la manera, a mi juicio, que ahora proclaman los neo-advaitas. El amor es facil y dificil, gratuito y costoso al mismo tiempo. Y el camino humano anda entre esa tension irresuelta siempre, porque sin ella no sería posible ni la evolución ni el crecimiento.
El verdadero amor incondicional es un amor que se ha templado antes en las mas variopintas “condiciones”. que se ha rendido a lo que es, despues de innumeras resistencias. Pero esta rendición hay que actualizarla dia a dia, disponiéndose y tambien abriéndose a la gratuidad de lo que nos es dado. Ambas cosas.
Por eso, y por mas cosas básicas y comunes a todas las sendas espirituales, son, si se entiende correctamente cada una, en su contexto, como fases y etapas, no como caminos exclusivos, complementarias.
Ademas, la verdadera espiritualidad se distingue de las pseudoespiritualidades porque no es excluyente, no se mueve en la dialéctica o-o , sino en la suma, la inclusion y-y, que permite la trascendencia, una trascendecia inclusiva, como diria Wilber.
Gracias.

3 Agustín Pániker - 26/11/10 a las 00:00:41

El budismo tibetano recoge esta cuestión en el famoso debate organizado por el rey Trisong Detsen en el monasterio de Samyë, a finales del siglo viii. Asistieron, por un lado, el sabio indio Kamalashila, quien propugnaba la vía gradual (y éticamente dirigida), y, por el otro, un maestro chino de la escuela Chan, quien abogaba por la iluminación repentina. La vía india apelaba al clásico entrenamiento en la senda del bodhisattva en pos de la budeidad. Es una vía que enfatiza el conocimiento; pero que redunda en todos los seres más que en uno mismo. La vía china argumentaba la naturaleza absoluta de la budeidad; por lo que puede ser realizada por cualquiera que se establezca firmemente en un estado de quietud y espontaneidad completas. Aunque el veredicto del rey fue favorable a Kamalashila, estoy totalmente de acuerdo con César cuando señala que ambas proposiciones no son ni incompatibles ni excluyentes. Desde un punto de vista pluralista (esto es, inclusivista y no-absolutista), cada una constituye un camino firme y verdadero en sí mismo en pos de la ultimidad.

4 Chema Muela - 05/01/11 a las 01:08:02

Hola amigos: voy a hacer mi aportación. Como dicen algunos maestros zen, en realidad la iluminación no existe, no hay nada que alcanzar, nada que obtener, ni nadie que pueda iluminarse, pues si pensamos de esta manera, creamos una dualidad inexistente. Por lo tanto, la iluminación ni es repentina ni gradual… Aunque habría que hablar también de lo que es la iluminación. Los textos budistas sólo hablan de lo que no es la iluminación…
Felicidades a Kairós por los magníficos libros que nos traducen, particularmente los dedicados a la meditación vipassana, que yo practico, y al mindfulnes.

5 caesar - 23/01/11 a las 18:15:08

Lo que explica Chema (por cierto, me parece que nos conocimos en un retiro… ¡Un saludo, amigo!) va aun más allá en el sendero de la no-dualidad… La iluminación no existe puesto que no existe nadie que pueda alcanzarla… ¿Quién es el que “alcanza” la iluminación?… ¿Yo?… ¿Existe “yo” o no es más que un pronombre personal, una partícula gramatical que surge de las necesidades del lenguaje? Cuestión ésta árdua de verdad… Conforme se va profundizando, todas las explicaciones conceptuales van perdiendo su sentido…

¿Cuándo se alcanza la iluminación? ¿En un futuro?, eso implicaría la existencia objetiva del tiempo, otra cuestión que tiene mucha “miga”…

Siempre que hablamos y pensamos quedamos atrapados en las redes del lenguaje…

6 Cèsar - 08/04/11 a las 21:12:24

Creo que tiene que ver con la edad de cada persona. Es decir: cada siete años de una vida, años 7-14-21-28-35-42 etc. Si en esa edad no se alcanza la Iluminación ( Sí-Mismo, Yo Superior, Yo soy ) pasará otra vida sin exíto en la búsqueda de la unidad con Dios.

7 Cèsar - 01/05/11 a las 14:17:35

Olvidé deciros que es importante la astrología en este caso, ya que depende de los planetas en la Carta Natal de cada persona si son faborables en una vida consegir la Iluminación; dependiendo de los planetas. La Iluminación es solo una palabra para nombrar un conocimiento de una experiencia míxtica. Se entiende por Iluminación que en el interior de cada perdona hay Luz y esa Luz es la del propio Ser, el Ser que todos somos. A los santos y santas se les suele pintar un aura al rededor de la cabeza,
y se da por entendido que han alcanzado el septimo chakra, han alcanzado a su Ser. Virgenes y Dioses se les suele pintar alrededor de la cabeza estrellas y planetas, han alcanzado el Universo, son el Universo mismo.

Saludos.
8 Reinaldo Dorta - 23/11/11 a las 22:38:05

la iluminación claro que existe….es simplemente volver a tener los sentidos como un niño….se tendrá una claridad enorme de los sentidos….pero es evidente, simplemente observa a alguien de la ciudad y alguien que viva en la naturaleza….

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